Nina Pelozo: Alma Piquetera

Por Marcos Brugiati
Para Universo Ágora

Vivió en el campo rodeada de vacas y zanahorias. Labró la tierra desde los 7, junto con sus padres y 15 hermanos. Su primer Piquete: a una fábrica en donde trabajó 16 años. Hoy se postula para las próximas elecciones como Vicepresidente y Candidata a Gobernadora. Define al Gobierno como a una dictadura encubierta. Lloró dos veces en su vida. Es Fan de Antonio Grimau, y sus padres la llamaron Saturnina por el calendario.

Nació hace 48 años. Vivió hasta los 17 en Paso Naranja, un campo a 200 KM de Bella Vista -Corrientes-. Hoy vive en el Partido de Lomas de Zamora y tiene 2 hijos Adolescentes. Hace 4 años terminó el secundario, y le faltan pocos meses para recibirse como Profesora de Biología con Orientación en C. Naturales. Se levanta todos los días a las 5: 30 AM.

Su máxima oposición: El gobierno Kichnerista.

“Porque el gobierno K es como vivir en una dictadura encubierta. Digo esto por el autoritarismo con que se vive y la soberbia de todo el gobierno. Ellos nos despojan del país, ellos viven otra realidad que no es la del pueblo, y si denunciamos esto nos reprimen física y moralmente, o nos hacen callar con ofertas. Siempre tuvimos ofertas del gobierno (casas, dinero, autos) para que nos callemos por ejemplo de las necesidades de nuestro barrio. Para que nos quedemos anestesiados.

¿Te postulás para las próximas elecciones?

-Sí. Me postulo para las elecciones de octubre 2011 con la fórmula Raúl Castells presidente y Nina Pelozo Vicepresidente, también para candidata a gobernadora.

¿Y qué propone la fórmula?

-Una democracia genuina. Así crecerá el país. Propongo un sistema socialista donde participe activamente el pueblo.

¿No sentís la necesidad de profesionalizarte, o estudiar política antes de conducir todo un país?

-No. Porque no se estudia política; la política está en la calle.

¿Estás a favor de la ley de medios?

-No. Porque es una realidad que no existe. Porque ellos van a decidir los programas que van a estar y los que no. Es imposible vivir con un gobierno tan egocéntrico y autoritario. Cristina no ganó legítimamente, fue todo arreglado. Ella es el títere de él.

¿Contra quiénes luchaste por más de 15 años?

-Contra el sistema y la explotación del hombre por el hombre. Acá en Buenos Aires se cocina todo y se roba el sacrificio de los campos del interior. Si en el sistema no servís más te excluyen. La única forma de plantarse es hacer piquetes, plantarse ante la injusticia. Cuando estuve en el “Bailando por un sueño” la gente entendió un poco más nuestra lucha. Paro muchos aún piensan que los piqueteros solo cortamos calles y que somos vagos que no trabajan.

Me esperaba un jueves a las 10 AM en una de las sedes del Movimiento -Avenida Colón y San Juan, Capital Federal-. Predio que ofrece una cancha de fútbol, un pequeño bar y miles de fotos de Raúl con su imagen por todas partes. Nina estaba sentada leyendo la revista “Hecho”, de fondo el noticiero. Fresca, simple, cordial y algo nerviosa. Pelo suelto, anteojos, y un collar negro combinando un par de botas del mismo color. Tomó dos mates y fumó tres cigarrillos. “Tomate un mate, ah no espera que caliento la pava y de paso cambio la yerba. ¿Qué me vas a preguntar?”.

Cuando tenía 7, su primer trabajo fue labrar la tierra. Vivía rodeada de vacas, zanahorias y el rocío de la mañana. Su papá Valentín Pelozo, su mamá Tomasa Maciel, y 15 hermanos -nueve mujeres y seis varones-. Sus padres eran analfabetos, pero Nina afirma que ellos les enseñaron el trabajo duro, la dignidad y la educación. “Éramos muy pobres, pero teníamos para comer”.

Dividían el mes en dos. 15 días trabajaban y los otros 15 iban a la escuela. Así Pelozo terminó la primaria. Lloró dos veces en su vida: una de ellas, cuando su papá murió hace cuatro meses.

“Nuestro trabajo en el campo empezaba a las 4 de la mañana. Con el rocío nos mojábamos todos. Cosechábamos, rastrillábamos, y seleccionábamos para luego embolsar y vender al pueblo ´Salada’ (a varios KM de Paso Naranja). Porque vivíamos de la siembra –de las frutas como el mamón, mango, guayaba. Y de las ovejas, gallinas y patos-. Al mediodía almorzábamos y después volvíamos a trabajar, hasta las 18:30”.

No conocían la manzana porque se sembraba lejos de su pueblo y salía muy cara. Un día su mamá vino del pueblo y trajo como sorpresa una enorme manzana verde, “nunca estuvimos tan felices, saltábamos y reíamos. La manzana tenía una aroma riquísima. Mi mamá la cortó en 15 pequeños gajos y recuerdo ese día todos los días”.

“Allá en el campo dormíamos todos juntos en un cuarto. Después mi papá me hizo una cama con cuero de caballo. No teníamos tiempo para jugar, a veces nos divertíamos con los carneritos, o fabricábamos muñecas y pelotas de trapo. Nos conformábamos con lo que había, éramos muy pobres, pero teníamos para comer”.

A los 17 decidió venir para Buenos Aires aprovechando que vivían unos tíos en Lomas de Zamora. Armó un bolso pequeño y viajó con sus abuelos. Los hermanos le decían que no se iba a animar, pero Nina despidió a todos y se fue. “Me hizo un click en la cabeza. Pensaba, cómo es posible trabajar todo un año para que mi ganancia fueran un par de alpargatas, dónde está el esfuerzo. Entonces dije, ¡yo me voy para la ciudad!”. Llegó a Buenos Aires en el ’78. Trabajó en un Frigorífico hasta los 20 y la mitad del sueldo lo enviaba para su familia en Corrientes. En Buenos Aires probó por primera vez la manteca.

“Cuando llegué a la ciudad temblaba como un animal. La gente corría y yo tenía miedo. Viví en la casa de mis tíos quienes me prohibían hablar de los “desaparecidos” o del tema oscuro de la dictadura. Trabajé hasta los 20 en un frigorífico -embolsaba carne y la colocaba en las cámaras de frío-. Tardé años en hablar con mis compañeras, estaba como muda y me sentía discriminada porque me decían la cabecita negra o la provinciana. Un día una compañera me dijo, ¡vení a drogarte, dale!, averigüé que significaba esa palabra y me aislé”. Cuando renunció del Frigorífico, trabajó 16 años en la fábrica Minifusor, en Remedios de Escalada, que producía boquillas para cigarros, luego lavarropas italianos, entre otras cosas. Allí trabajaban 55 mujeres, entre ellas Nina, que llegaba todos los días a las 6:30 y se iba a las 16. No usaba despertador, ni se enfermaba. En esos años conoció las vacaciones y un aguinaldo. Se enamoró, tuvo dos hijos –Ivana y David- y se separó.

“Y un día me despidieron y me dijeron, ´Nina no tenés más lugar acá’. Estaba indignada, pensaba que regalé 16 años de mi vida a ésta gente para nada. Llegué a mi casa y le conté a mi hermana que estaba de visita. Ella le contó a Castells y él vino a hablarme. Me dijo que vaya al día siguiente a trabajar como todos los días, e insistirles a mis patrones que la fábrica tenía que indemnizarme por todos los años trabajados. Fui, me quisieron sacar a la fuerza, pero no pudieron. Me encerré en una de las oficinas y gritaba que me paguen lo que debían o no me iba. Estuve adentro de la fábrica varias horas, y afuera estaba Raúl con un megáfono repudiando. Estaban todos nerviosos. Detrás de la puerta donde me encerré con llave una voz dijo, ‘Nina te esperamos en la oficina, tu cheque está preparado’. Salió todo bien, me pagaron todo lo que me merecía”. Éste su primer piquete.


¿Y cómo conociste a Raúl?

-Vivía cerca de mi casa. Yo pasaba todos los días muy temprano por su almacén. Lo veía sentado esperando a sus proveedores. Siempre tomando café. Lo veía muy inteligente y trabajador.

Después de un tiempo se enamoraron y conformaron junto con otros compañeros: Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados. Una organización que a través del tiempo construyó un espacio para la educación y obtención de derechos a favor de los que menos tienen. En el movimiento participan personas de toda edad, quienes reciben libros, comida, ropa y educación. Todos juntos marchan y repudian cuando es necesario.

La pareja piquetera no tuvo hijos propios. Muchos integrantes del movimiento afirman que Nina y Raúl siguen siendo los cabecillas del grupo, aunque están separados hace años, ella viviendo en Buenos aires y él en Chaco.

“Me hace feliz la vida simple. ¡Eso me hace feliz! A veces creo en algo omnipotente, pero no sé si es Dios, pero lo que sí sé, es que siempre me preparo para lo peor”.

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* Especial para Universo Ágora A.C.

La virgen de las prostitutas

Para plástica-Argentina

“Me llamo Mely y tengo 48. Hace 6 años que soy prostituta. Cuando viene un cliente le pido a la Virgen de las prostitutas que me proteja. Todas creemos en ella. Yo la tapo detrás de un mueble cerca de la cama, le prendo velas, un cigarrillo y le sirvo una copa de Sidra. Esto nunca lo planee, las cosas se fueron dando así”.


Mely es su nombre “artístico”. Trabaja con una amiga en un departamento de San Telmo. Estaba vestida con una remera negra escotada y cubrían sus piernas una toalla porque su pantalón estaba mojado. Tomamos agua y el teléfono color rosa nos interrumpía a cada rato.


Departamento de un ambiente, cama de dos plazas, ventilador de pie a toda máquina, y detrás de un mueble: una virgen protectora de prostitutas.

¿Cómo es esto de la virgen de las prostitutas?

-En realidad hay muchas, como 7. Nosotras tenemos en nuestro lugar a Pombagira reina María Padilha. Creemos en ella y le pedimos protección cada vez que nos visita un cliente.

La virgen mide unos 30 cm. Tiene pelo negro y un vestido rojo escotado. Es alta, flaca, sensual y morena. Mely y su compañera la guardan en un mueble cubierto por una tapa de madera. A cambio de su protección le prenden un cigarrillo todos los días, le dan algunos colgantes de oro, y otros atributos como atención por sus cuidados. “Hay muchos mitos, muchos dichos y muchas mentiras. Cada prostituta compensa a la virgen como puede y con lo que tiene. Por ejemplo, como a ella le gusta fumar, le compramos cigarrillos rubios y se los prendemos una vez por día. También le servimos copas de licor, sidra o champán. Si el cliente nos trae bombones, flores,

collares de oro u otros regalos, éstos son destinados para la virgen”.


Vive en Buenos Aires, nació hace 48 años. Estuvo casada desde los 18 por más de 23 años pero un día se separó porque la relación era insostenible. Tuvieron 4 hijos. Se fue a Bahía Blanca para hacer el duelo de su separación. No tenía nada porque el marido era el que manejaba los negocios. Después de su viaje volvió a Buenos Aires y estaba desesperada, eran las 11 de la noche y tenía dos valijas. Decidió llamar a una Psicóloga amiga que vivía en San Telmo y se fue a su casa. Se quedaron hablando hasta las 9 de la mañana. La psicóloga le ofreció un departamento para que viviera sin pagar nada, solo las expensas.

“No lo podía creer, éstos son amigos. Y bueno ya en mi nueva casa tenía que empezar de cero. Fui a miles de entrevistas. Una tarde encontré en el diario ‘recepcionista para privados’ y fui al otro día a ver de qué se trataba y casi me muero. Cuando me tomaron la prueba me decían que buscaban gente más atrevida, no tan formal. Le conté mi experiencia a una amiga y me dijo ¡tenés que hablar más Hot, no como una docente!”.

Una semana más tarde trabajaba como recepcionista para privados en Barrio Norte y en Belgrano. “Tenía que hablar en primera persona y describir a las chicas y sus aranceles. Lo hice 5 meses. Subí las ventas y me iba muy bien, pero era un horror la vida que llevaban mis compañeras, estaban sin dormir, con ojeras, no comían y había zapatos, ropa y cigarrillos por todas partes. Decidí renunciar y alquilar otro departamento, me llevé a tres compañeras que trabajaban allí y armé nuestra propia clientela. Yo solo hablaba por teléfono y vendía a mis compañeras, pero un día un joven me pidió que lo atienda directamente y me animé. Después de tener sexo con él, me pagó, se fue y me puse a llorar”.

Mely Tiene 4 hijos y 4 nietos. Ellos no saben nada, solo saben que trabaja como ayudante en una portería de Capital Federal y a veces la acompañan hasta la puerta del edificio.

“Trabajamos solas, sin jefes, ni managers. Estamos inscriptas en una página Hot, donde los hombres miran nuestras fotos y si le gustamos nos llaman. Nunca se sabe quién te va a tocar. La mayoría son oficinistas, muchos casados y otros de tercera edad. Nos protegemos solas y con la ayuda de nuestra virgen amada. Tenemos que agradecer que nunca nos pasó nada, que no tomamos frío por las noches, ni que nos manejan por dos pesos como a las chicas de Constitución”.

De chica vivía con su mama, su padrastro y 7 hermanos en una casa de José Mármol. Estudió el primario y el secundario en una Escuela de Monjas. “Yo crié a mis hermanos, me gustaba mucho estar con los más chicos, enseñarles a vestirse y ayudarlos a decir sus primeras palabras. Yo era como su niñera porque mi mamá trabajaba todo el día”. De grande le daba vergüenza ponerse minifaldas y pintarse. Su sueño era ser pediatra porque amaba a los chicos.

“Cuando era chica vivíamos con mi Padrastro. Él me empezó a tocar cuando tenía 7 años. Yo le decía a mi mamá llorando, ¡Miguel me manosea, ayudame! pero ella no me creía y me pegaba por las locuras que decía. Un día junté fuerzas agarré una silla y se la partí por la cabeza y le dije, ¡No me vas a tocar nunca más! ese día todo cambió, mi mamá por fin me creyó y ese calvario terminó cuanto tenía 14”. Ese día echaron a su padrastro de la casa y no lo volvió a ver. Hace unos días se enteró que murió a los 45 por Cirrosis.

¿A qué le tenés miedo?

-Le tengo miedo, asco y terror a los sapos porque comparaba todo el tiempo a mi padrastro con ese bicho, y cuando veo un sapo me descompongo.

¿Te imaginabas ésta vida?

-No, nunca. Pero quiero cambiar, estoy muy cansada y ya no soy una nena de 20. Muchas chicas lo hacen por la plata fácil, la comodidad, y la mayoría por la desesperación. Pero bueno, una cosa es que trabaje de puta, ¡pero no soy una puta! soy una mujer hecha y derecha. Quiero cambiar pero no puedo porque soy grande y me cierran todas las puertas.-

La mirada del mundo. Fotografías de África, Japón y Marruecos.

Por Marcos Brugiati
para Cañasanta

Fotografió como un juego a sus amigos y familiares. Nunca se animó a exponer pero alentando por el destino realizó su primera expo y vendió 40 fotografías. Su obra se destaca por los rostros y paisajes de África, Japón y Marruecos.

-“Nunca lo planee. Creo que fue el destino”.
Se llama Jaume Cusidó. Nació y vivió en Sabadell -España- hace 42 años. Un día empezó a fotografiar gente y pensaba que los paisajes eran aburridos. Al principio recopilaba sus primeras imágenes en su PC -fotos de amigos, familiares y actividades-. Pasó el tiempo y sacó fotos y más fotos, cada vez agudizando más el instante y la composición, a veces esperaba más de 4 horas para encontrar el mejor instante de luz. Su primera cámara digital, una Konika 3mbpx.

“Continuaba imprimiendo y enseñando las imágenes a mis amigos, y algunos me pedían que hiciera una exposición, pero humildemente pensaba. ...¿yo una exposición?... Al final la hice e invité a más de 100 personas, colgué fotos sobre mi ciudad. Gustó, hasta el punto que vendí 40 fotos... inimaginable”.

Después de su primera expo decidió profesionalizarse y lo hizo en menos de 2 años con la ayuda de 7 cursos, libros e internet. Viajó por África, Japón y Marruecos, allí retrató lo que más se destaca de su obra: otras culturas y contextos. Otras miradas, - de las más expresivas- otros rostros y caracteres.
“Soy clásico, convencional... no lo sé, pero me gusta la foto tal cual es, a veces elimino algún elemento sobrante, o hago retoques pero suaves. Trabajo por zonas, niveles, brillos y saturación. Me gusta el color y no me gusta planificar”.

Una tarde un comerciante de productos africanos vio su obra y le propuso exponer más de 30 fotos en un Hotel cercano a M'Hamid, Marruecos. Asombrado, Jaume aceptó y sus obras fueron exhibidas por varios meses. Cuando conoció Marruecos fotografió a las personas con más carácter, con facciones fuertes, normalmente gente mayor, con barba y con los típicos atuendos. Algunos le pedían 1 o 2 euros a cambio, otros nada. “Yo siempre he sido anti pagar, pero al final te das cuenta que si no pagas, no haces la foto. Después hablas con ellos y les dices en francés que miren la cámara, pero que pongan mirada seria. Los colocas en la sombra para que no los toque el sol. Utilizas el 50mm fijo, cierras todo el diafragma que puedas con una Iso moderada o baja. Los modelos posaban siempre tranquilos y elegantes. De entre ellos, hay un hombre que recuerdo en particular, pues paramos en la carretera y lo vimos ‘era el de la capucha’. Los del pueblo nos dijeron que estaba loco. La verdad es que me hizo un poco de pena, sobre todo cuando le ves esa mirada honesta y sin malicia. Me imagino que allí, por desconocimiento, ese ‘loco de capucha’ seguramente tendría esquizofrenia... o algo parecido”.

Su continente predilecto África: por su gente, sobre todo por las miradas de los niños que corren todo el tiempo. “Normalmente cuando viajo es cuando menos duermo, me levanto aún de noche con el plan pensado del día anterior. Me encanta cuando empiezan las primeras luces porque son las mejores. Recorro mercados y calles sin prisas, sin mucha gente. Mi último viaje: Japón, -todo lo contrario a África- la gente allí es seria, sin ilusión, la verdad, no me gustó... eso sí, espectacular país”.

Realizó más de 15 exposiciones, la última, -con formato retro-iluminado con leds, y con un resultado espectacular- en la Corte Inglés de Barcelona. Trabaja en informática y dicta talleres de fotografía, a demás de exhibir sus obras y venderlas. “A mis alumnos les enseño las herramientas de photoshop y sobre todo, qué hacer delante de una fotografía, que puede ser lo más difícil: analizar y actuar”.

Jaume continúo estudiando, viajando y viviendo en Sabadell. “Me casé con Canon –cámara digital- y Ester, mi mujer, que santa paciencia tiene”. Muy a menudo visita el pueblo de Avià, cerca de Berga, -a una hora en auto desde Barcelona- allí, zona rica de fotogénicos paisajes y una gran carta de excursiones y montañas.

¿Qué sentís cuando tomás fotos?

-Que no quisiera estar en otro lugar y que ese instante mágico me lo quedo, lo cazo y me lo guardo.

¿Cuál es tu sueño?

-¿Mi sueño?... trabajar para una revista de viajes... y viajar con mi pareja por todas partes. Aunque siempre dejo que fluya por si solo el destino-.

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Más info sobre el artista :: Jaume Cusidó

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Estación Carlos Regazzoni



Conocido como el excéntrico escultor ferroviario, o el artista de los pelos locos que sin problema con navaja en mano te invita a toda hora un pedazo de pata de jamón. Dueño de esculturas gigantescas creadas con material en desuso. Madonna y Antonio Banderas compraron parte de su arte valuado en miles y miles de dólares.

“Venite a eso de las 21pm que tenemos un rato antes que me filme en vivo el programa de Chiche Gelblung, la dirección es Av. Libertador y Suipacha, no te preocupes que es seguro”. Cuando llegué estaba todo oscuro, no había timbre, ni puerta, ni gente. Algunos letreros indicadores te guiaban al camino de tierra donde monstruosas y gigantes esculturas metálicas al aire libre se te asomaban: Dinosaurios, aviones, caballos, tuercas y latas. Los mosquitos te devoraban. En el interior, un enorme galpón donde se exhibían esculturas que llegaban hasta el techo, algunas pinturas apoyadas sobre el piso y otros lienzos colgados como sábanas, y una pequeña vitrina conservaba la piel de un animal muerto, botellas de colores y telarañas. Alrededor un mini bar donde los transeúntes pueden tomarse una copa, o comer.
Los centros de mesas: la cera de las Velas blancas derramadas sobre una botella vacía y un rollo de papel higiénico como servilleta. Luz tenue.
“Vivo en el galpón ferroviario hace muchos años porque descubrí que era mi lugar, mi mundo, descubrí que tenía un espíritu propio que me alejaba de los ‘putos malos´. En el galpón hay un estilo de vida y el que no lo cumple que se vaya”.

Carlos Regazzoni vive y trabaja en este viejo galpón de Retiro entre las ya no funcionales vías de tren. Galpón ferroviario que a su vez es su atelier, su museo y depósito de chatarra. Es autodidacta, escultor y pintor. Creador de gigantes hormigas vivientes, aviones y un Quijote de la Mancha. Sus materiales de construcción: los desechos de la revolución industrial. Esa noche lucia como siempre, con sus rizos descontrolados, una camisa color guerra -cubierta por algunos sponsors- que dejaba ver su panza y una cicatriz sobre su pecho. De lengua afilada y carácter bipolar.


“Yo soy artista. Quiero transformar la sociedad a partir del arte con los desechos de la revolución. La sociedad tiraba tantas cosas que luego yo las hice arte y esta es mi forma de hacer cultura. Nací para molestar a la sociedad y como marginado proteger a los desposeídos”.

Tiene 60 y tantos años. Vivió en la Patagonia con sus padres Elido Jorge Regazzoni y Elba Sardinen. Vivió también en Francia y en los ferrocarriles. Tiene seis hijos de diferentes mujeres. A los 37 vendió kerosene y un día con chatarra hizo arte. Estudió un año en la Escuela Nacional de Bellas Artes y se siente como parte de la sociedad, pero vive en su mundo, que es su galpón.

“Nací en la Patagonia, vivía con mis papás y mis hermanos. No tenía nada, jugaba con las piedras, el viento y las lagartijas. Los juguetes eran mi papá porque él me hacia todos los juguetes que no tenía”.

Algunos lo llaman pintor ferroviario o escultor de la chatarra, otros –la mayoría artistas- incapacitado artísticamente, malhablado o grasa. “El arte está lleno de pelotudos, muchos me quieren y otros no; dicen que soy difícil y maleducado. Mientras más trabajo en el arte, más cosas vendo. Gano plata, me divierto y trato que le gente no se drogue. Le ofrecí a Lucas que trabaje conmigo para que no termine en la calle, para que no robe ni se drogue y aprenda un oficio”. Lucas esa noche estaba presente, tiene 19 años, trabaja todos los días con el artista en su galpón y vive en Varela.
Carlos es Fan de Antoine de Saint-Exupery y Jean Mermoz. Cree en Dios y cursó el Secundario hasta primer año. Madonna, Antonio Banderas e importantes famosos compraron sus obra valuadas en miles de dólares. Algunas esculturas forman parte del paisaje porteño, otras viven en Francia u en otras partes del mundo.
Fue una noche de ruidos, gritos e interrupciones porque era viernes y todos los viernes a las 22 hs, el galpón Ferroviario se convierte en el bodegón “El Gato Viejo” donde hay show y cena. La cocina de Regazzoni estaba repleta de verduras, pizzas, carne y olor a ajo. La mesa llena de queso, salame, hachas y el infaltable baguette de pan. El artista controlaba y manejaba la situación para que todo salga perfecto, cuando vino el delivery de helados agarró una cuchara y probó cada gusto y dijo, “el maracuyá tiene gusto a orín de perro”. Bárbara –la hija de Regazzoni- es la encargada del evento, estaba cocinando y preparando las mesas. Ella tiene 33 años, tres hijas y vive en Longchamps. Es cocinera y vivió en Francia. Planea sacar sus propios panes saborizados. “Nunca me voy a olvidar cuando era chica, vivíamos con mis hermanos y estábamos en la cocina de mi casa cuando mi papá un día nos dijo: -ven ese gancho, se los clavo en la lengua a quién se atreva a drogarse alguna vez“
¿Pero tu papá siempre tuvo ésta personalidad?
“Sí, no te preocupes que él es así con todos, con embajadores, famosos, hombres y mujeres. Es su personalidad pero bueno es mi papá y lo amo”

Más info/obras ::::::: http://www.regazzoniarts.com/
Atelier RegazzoniAv. del Libertador 405. Galpones 1, 2 y 3,
Buenos Aires.Tel. 00-54-11-4315-3663
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Crónica de Walter Sheikhalikani. Guerra de Malvinas

Por Marcos Brugiati *
Informe especial

“Es que para matar a una persona nunca estás preparado. Me pasó la vida y no me acuerdo”.
Se llama Walter Sheikhalikani -DNI 16.143.458- y tiene 48 años. Por sorteo a los 18 fue a la Colimba y a los 19 estuvo más de 80 días en la Guerra de Malvinas. Hoy nos describe parte de su historia y esos momentos claves que vivió en carne propia y los que marcaron su vida para siempre.
Era adolescente. Iba al colegio y trabajaba en un taller con mi papá. Un día cuando tenía 18 me enteré por sorteo que entré a la Colimba. Estuve masomenos 13 meses allí. Me enseñaron orden, respeto y disciplina.Entrábamos a las 6 de la mañana, desayunábamos, formábamos, y luego cada uno se ocupaba de sus quehaceres diarios. Yo era mecánico y también como chofer llevaba diferentes cosas al Condado. Al mediodía comíamos y tenía una hora para descansar. Durante los 13 meses en la Colimba tuvimos un período de instrucción donde nos trasladaron tres meses a San Miguel del Monte, alejados de todos y de todo. Allí aprendimos el manejo de armas y a enfrentarnos cuerpo a cuerpo. Dormíamos en carpas y comíamos arroz.

De regreso nos dijeron que teníamos que ir a la Guerra de Malvinas. Era una obligación decir que sí, no podías decir no quiero, tenías que obedecer. Esa noche, cuando me enteré, escapé con un amigo por varias horas, creo que necesitaba sentir la libertad por última vez. Vivía solo y mis papás estaban separados. Cuando llegué a mi casa dejé una nota sobre la mesa que decía: Me fui a Malvinas. Luego me junté con mi compañero y volvimos a la madrugada al cuartel. Por suerte nadie se enteró de nuestra huída.


Ya tenía 19 y junto con otros miles de argentinos de corta edad nos encontrábamos en el campo de batalla. Yo quería ir a la guerra y me sentía preparado pero nunca me imaginé lo que iba a vivir.

Estaba con tres chicos en un pozo bajo tierra a un metro de profundidad. Tenía una caja de 500 balas y utilizaba un arma FAL (fusil automático liviano) que tiraba 20 tiros, o funcionaba automáticamente -similar a la ametralladora-. Comíamos algunas latas de rosbif que robamos de un depósito lleno de comida y reservas.
Calentábamos nuestra comida con pastillas de alcohol. Creo que nunca pude dormir más de tres horas. Estuvimos 20 días hasta que empezó el combate. Al principió pensé que se iba a arreglar todo y que los Ingleses no iban a llegar. Pero llegaron. En una oportunidad nos bombardearon desde las 12 hasta las 4 de la mañana.Cada vez los ataques eran más violentos y me asustaba porque las bombas pegaban cada vez más cerca. Un ataque aéreo produjo la muerte de uno de mis compañeros de pozo. Cuando me di cuenta de su muerte agarré el fusil y empecé a caminar por todos lados. No me acordaba de nada, estaba shokeado y no sentía las piernas. Me tomé media botella de jerez y dormí desvestido. Pasaron las horas y mis compañeros me despertaron para correr y salir de ese lugar que ya era peligroso. Hacía mucho frío y tenía el casco prendido fuego. La guerra siempre fue a distancia, no te das cuenta a quién matas. Donde antes dormíamos estaba todo prendido fuego, estaba todo descontrolado y desorganizado. Nunca estás preparado para matar a otra persona.Cuando pasan los días y el tiempo te acostumbrás cada vez más al paisaje; los tiros y las bombas eran como moneda corriente. Todos mis compañeros y yo sabíamos la información oficialista que llegaba al pueblo, pero vivíamos en carne propia la realidad y te juro que era mentira que habíamos ganado.

Me acuerdo haber mandado cartas a mi familia y llegaron. Yo recibí solo una de mi madre.

Estuvimos más de 80 días con los pies húmedos y sobre el barro, con hambre y con miedo. No quería perder la guerra, pero la cosa había terminado. Los ingleses tomaron posesión de nosotros y nos mandaron dos días a un depósito de comida y otros tres estuvimos en una casa. Estábamos todos armados y éramos como 100. Nos trataban bien, nos daban comida y lo único que no podíamos hacer era salir después de las 6 de la tarde a ningún lugar. Más tarde embarcamos hacia el proceso de la libertad hasta llegar a ‘la cuadra’ donde estuvimos más de 120 compañeros por una semana, antes de ver a nuestros familiares. Allí los militares argentinos nos explicaron cómo tapar los sucesos y la verdad sobre la guerra, porque lo que pasó en la guerra no se habla ni se cuenta. También indicaban que los caídos para los familiares estarían desaparecidos.Cuando volví me apoyó el pueblo. La gente te saltaba encima, querían mi casco, las botas, otros arrancaban los botones del uniforme como recuerdo de la lucha que vivimos.

Mis padres me fueron a buscar. Recuerdo que mi papá fue en auto y mi mamá con mi tía en tren. No quería hablar mucho, solo quería estar con los que viví por más de 80 días, quería estar con mis compañeros, y me sentía raro. Los recuerdos no se te borran de la mente. Pienso que me tocó a mí, y pienso todos los días en ello: por el frío, por una bota que me atrapa, por los recuerdos buenos y malos. Estuve 10 años con depresión, me pasó la vida y no me acuerdo. Con mis compañeros nos veíamos muy seguido. Uno de ellos Marcelo Hugo Varela con quien estuvimos en muchos ataques juntos.

A los 90 días después de la guerra fui un jueves al Municipio de Almirante Brown a pedir trabajo. Al otro día ya estaba trabajando en la oficina de Inspección de Habilitaciones. Siempre voy a agradecer por el trabajo que me dieron, ellos me tratan muy bien y me dieron todo. Hace 27 años que soy Inspector de Habilitaciones. Cuando pasaron los años conocí a Claudia Leguizamón, estamos juntos hace 10 años y tenemos un hijo de 5, Teo. Vivimos en Lomas De Zamora.

En Malvinas argentinas fui a defender la patria, no estoy arrepentido y lo volvería a hacer. Ganar la guerra es algo que me quedó pendiente. Todos los días pienso en lo que viví y ya nada es igual porque no pasa un día en que recuerde lo peor o lo mejor de la guerra. Respeto y admiro a todas las familias de los caídos que fueron mis compañeros; por seguir adelante y por aguantar esa herida que quedará abierta para siempre, que no cesará jamás.

*Informe exclusivo de Marcos Brugiati para Universo Ágora::::

Mi soporte es el cuerpo humano. Bodypaint


Por Marcos Brugiati
Helena Estela Baeza vivió toda su vida en Valencia. Por su novio checo conoció Praga y se enamoró de la ciudad y su movimiento artístico. Allí conoció a un arquitecto praguense y en 2009 reinterpretó sus obras a través del BODYPAINT.

Colocó a un ser humano en relación con una escalera de cristal construida por el arquitecto Milan Knezour, lo trató de mimetizar hasta cierto punto con pintura y texturas acordes, y fotografió. Creó luego un hilo conductor y narrativo entre las piezas y los modelos para después plasmarlo en un catálogo artístico.
“Conocí al arquitecto por mi pareja en uno de mis viajes a Praga en 2008. Él vio un catálogo mío por casualidad -era un regalo para otra persona pero lo llevaba encima-. Se le ocurrió que podría hacer algo relacionado con el bodypaint y sus obras. Yo volví a Valencia y preparé más a fondo la idea, la envié, la aceptaron, y me fui unos meses después a realizarla allí”.
Tiene 27 años, -a los 8 quería hacer películas- estudió Bellas Artes en la UPV en Valencia y en el proceso conoció y amó la pintura corporal porque,“es mi lenguaje para la transformación, para hacer un poco de magia y caminar entre los límites de la identidad a través de la piel”.
Los colores que utiliza dependen del ambiente, la emoción, y su entorno. Sus modelos: gordas, flacas, altos ó bajos, su novio, y la actriz/ cantante Ewa Zurakowská.
Se inspira en la vida de los otros que es la suya. En la percepción, el mundo del cine, la literatura, el cómic, “en los detalles personales de cada uno. No pretendo borrar nunca al modelo”
¿Qué sentís cuando utilizás como soporte el cuerpo, es más dificultoso que el lienzo?
Claro que es más dificultoso, un lienzo no respira, no bebe agua, no debe ir al baño …no se cansa. No te cuenta lo que está percibiendo, no se ríe, no te motiva, no se pone en pie, camina y baila…
De chica quería ser pintora, bailarina, directora de cine, veterinaria ó futbolista. A los 8 quería hacer películas y su padre la llevaba a las ferias de Coleccionistas de Postales que venían a Valencia. Su familia sabía que Helena estudiaría algo relacionado con lo artístico, “y entré en Bellas Artes. Luego la lucha es contra tu propio ego, miedo, límites, ignorancia, juicios, estupidez. Tu nazi interior. Hay que olvidarse de todo lo superficial, comercial, pre-programado para ti, de los juicios externos. Que te mole de verdad A TI. Que signifique algo para ti. Pero hay que llegar hasta el núcleo, y mantener el equilibrio”
Entre sus últimos trabajos encontramos, TRANSKONSTRUKTION -2009, Praga- para Konstrukce K-. “Una serie de 7 sesiones enlazadas sobre mi visión de la Arquitectura moderna y minimalista de Konstrukce". Y BORDERS OF BABYLON -2008, Valencia, Formentera-compuesto por 4 sesiones en diferentes contextos, “mostrar una visión particular de cómo el ser humano se relaciona e interactúa con su medio, desnudándolo literal y simbólicamente, pintándolo y mimetizándolo con este medio, y eligiendo diversos contextos para generar una emoción y un contraste más fuerte. Por eso encontramos por un lado al hombre salvaje en pleno proceso de supervivencia en contacto directo con lo más esencial. En contraposición, Mithsu hiperconectada, una princesa tecnológica, mediática, en su atalaya infernal de circuitos electrónicos, cables, de los que se ha vuelto esclava, no hay movimiento hasta que lucha contra los objetos que la poseen. Erika en estado puro representa en la línea anterior, la libertad y la vuelta a sus raíces. Y Luna superando un Mito hipermoderno, recrea de nuevo, una mujer esclava de las imposiciones mediáticas contemporáneas sobre la belleza, poder y el canon físico con el que somos bombardeados”.
Le encantaría pintar sobre una mujer con muchísimas arrugas, surcos y marcas para dejarse llevar por esos caminos ya trazados. También pintar sobre mujeres embarazadas, por la tensión de la piel y por la belleza que irradia una madre con otra vida en su cuerpo. Quizás éstos, sus próximos proyectos.
¿Cuáles son los requisitos que uno tiene que tener para ser una soporte de tus obras, una gorda puede formar parte?
Por supuesto! Cuanta más variedad mejor. El aspecto físico no me condiciona; o me condiciona, pero para una función concreta, tiene que interesarme la persona. Piensa que tienes que ser muy cuidadoso, delicado, empático: alguien se desnuda durante horas para ti porque CONFIA en ti.
La Pintura corporal fue una de las primeras formas de expresión utilizada por nuestros antepasados. Para afirmar su identidad, para indicar la edad de cada hombre, o para reconocerse entre sus pares. Los colores extraídos: de la tierra colorada, carbones, cenizas, semillas de frutas, de la sangre de los animales.
¿Presenciaste algún episodio donde la piel reaccionó mal??
No, nunca. Solo he visto reaccionar literalmente, como si fueran otras personas, a algunos modelos/personajes cuando se han visto transformados y han actuado de un modo distinto a como suelen hacerlo, generalmente, más libre, más expresivo corporalmente, sin que los dirijas o los guíes. Totalmente espontáneo.
Para realizar pintura corporal: se trabaja sobre una piel limpia y sana. Se limpia el pincel después de cada uso para evitar posibles enfermedades. Las pinturas utilizadas en Bellas Artes no son adecuadas para pintar sobre el cuerpo, pueden presentan riesgos para la salud.
¿A quién admirás?
A la gente que busca su propia trascendencia, que sigue un camino que no viene en ningún manual, que no juzga desde un solo ángulo. Que lucha por lo que cree, y no tiene que ser necesariamente una gran causa reconocida, sino su propia causa cotidiana, la más grande.

¿Alguna vez pensaste en desaparecer?

Claro, demasiadas. Veruschka decía que de pequeña corría tras el atardecer para fusionarse con él, desaparecer con algo bello. Tiene mucho sentido. Ojalá tuviese una capa invisible para desaparecer.

Más info y obras:: Helena Baeza

Mi zona liberada; los piquetes culturales

Por Marcos Brugiati
“Los piquetes son el producto de la sociedad en que vivimos, si fuera pobre sería piquetero”

Popularmente conocido en 2006 por unir dos mundos: Alvear Fashion and Arts y movimiento MIJD liderado por Raúl Castells. Cuatro años después planea junto con su amigo piquetero viajar al Impenetrable para visitar a los Tobas y trasladarlos a Buenos Aires para exhibir sus obras artísticas.

Todos lo conocen como Bony pero su nombre completo es Héctor Guillermo Bullrich. Quien un día mientras presentaba como curador una de las ediciones de Alvear Fashion and Arts conoció a Raúl Castells, que estaba afuera intentado montar una olla popular contra la desnutrición infantil y el trabajo esclavo. Esa noche había gritos, policías, gente de Recoleta y de la Matanza. Bony se acercó a la puerta e invitó a Raúl a la muestra. Después de caminar juntos por la galería le pidió su teléfono y al otro día lo llamó para presentar dos meses más tarde con la ayuda de Cristina Dompe, Matanza, Arte y Moda y Cultura popular, evento que trasladaría la alfombra roja del Alvear a la Matanza para que desfilen artistas de Recoleta, artistas de la Matanza, modelos, cantantes; arte de aquí y allá unidos en un mismo lugar. Evento repetido luego en Lanús y Quilmes.
“No lo hice para sentirme el Che Guevara, lo hice y lo hago porque me gusta e incluyo este mundo con el mío, esto es parte de mi obra, la alfombra roja del Alvear se trasladó a la calle de tierra, para mí había cambiado un símbolo y por primera vez llevé esa alfombra a un lugar antagónico”.
Me recibió en El victorial, una de sus propiedades -casona antigua en Piedras al 700, San Telmo-. Ahora está rapado, tiene 45, fuma mucho y vive en Recoleta. Vivió y trabajó en Nueva York y Europa, ese día estaba con las manos sucias porque estaba arreglando una de las paredes y mientras lo entrevistaba tirábamos las cenizas de cigarro en un plato de plástico.
Tiene muchos títulos, pero el de “Artista” es el que más ama y el que mejor le sienta. Se “escapó” y trabajó en el exterior. Cuando volvió encontró en Buenos Aires la obra que cambió gran parte de su vida: incluir su mundo con el de Castells, su gente y los piquetes. De algún modo rompió los paradigmas establecidos sin miedo al ridículo. Se hizo muy amigo de Raúl y su esposa Nina Peloso, organizaron juntos “Piquetes Culturales” uno de ellos en el comedor comunitario de Puerto Madero donde se mezclaban transeúntes y obras de toda clase, expo que incluía pinturas también de Quinquela, Berni y Alonso. Conoció, visitó y entendió en carne propia lo desconocido. Ya no podía ser la misma persona.

“Yo conozco el trabajo de ellos y cuando escucho que la gente dice que vayan a trabajar, me irrita. Su problema fundamental es la imposibilidad de salir de la pobreza, yo tampoco sabría cómo salir. Pienso hasta cuándo va a resistir el mundo, cada día hay más pobreza, no sé hasta cuándo va a durar este sistema, hay falta de educación y de inmovilidad como en el sistema de castas”.

Cuando tenía uno, su papá murió de un Paro Cardiaco. Hijo único se crió con su mamá de 38, su abuela, las empleadas y sus hijos con quienes jugaba en un paisaje algo utópico, tradicional y sin división de clases. “Mi casa era como un santuario para mí. Cuando mi papá murió dejó en un ropero miles de hojas, yo las encolaba y hacía edificios, estaba días armando esas ciudades, por esto prefería jugar con mis amigos fuera de casa”. De chico era buen alumno pero odiaba estudiar, como odia estar tanto tiempo en la cama. Hiperactivo. Desde lejos escuchaba a su mamá, -que no volvió a casarse y era muy conservadora, culta y religiosa- y a su abuela lo que debería estudiar de grande. Pensó una semana en el sacerdocio, pero con el título de Abogado en mano y algunos otros más adelante, se fue a vivir unos años a Nueva York, “fueron los mejores años de mi vida, pero luego volví, me sentí asfixiado y me deprimí mucho al ver que el artista bohemio de Argentina era nada que ver con el del el exterior”. Volvió porque su tía tenía cáncer y su mamá problemas de salud. “Me sentí responsable por sus vidas”.

Su tía murió y cuando su mamá mejoró, Bony se ocupó de los asuntos familiares y empezó a hacer lo que siempre quiso, Arte. Su primera expo: Zonas Liberadas –retratar la esencia de una persona a través de objetos, muebles, cosas-. Luego otras como Neodieciochoismo, -tomar elementos del siglo XVIII y traerlos al siglo XXI, haciendo de cuenta que el siglo XX no había existido- y Torres gemelas, obra que expuso en el Alvear donde fue curador. Su obra más conocida la vieron millones de argentinos en el cuarto oscuro, cuando en 2007 fue candidato a vicejefe de Gobierno por el MIJD y su boleta, exhibida “simbólicamente” entre las demás. Salieron decimoctavos.

Su vida cambió, si bien sigue en los mismos ámbitos, con la misma gente, ahora también come asados en la Matanza, realizó reuniones con el movimiento en su casa donde a veces iban más de 40 militantes. Él los entiende un poco más que el resto que mira el diario y da vuelta la página. “No quieren ser piqueteros pero es la única forma que tienen para que los escuchen, ellos quieren crecer. Algunos sienten que no pertenecen a la capital, sienten pudor de caminar por la Avenida Alvear, a ellos los discriminan mucho la clase media trabajadora. Es difícil vivir en calles de tierra, sin agua, yo conocí sus casas cuando comimos todos juntos asado en la Matanza”.
Un día invitó a cenar a Nina Peloso y se quedaron hablando de sus vidas hasta las 5 de la mañana. “Nina es genial, me río de su sentido del humor y pienso que es muy fuerte”. Nina se enamoró de Castells militando, también participó en Bailando por un sueño (Show Match, Canal 13) donde Bony junto con Castells repetidas veces fueron a apoyarla.

Pronto planea junto con Raúl mostrar la cultura y las costumbres de los Tobas a través de sus propias obras artísticas, y quizá trasladarlos unos días para que conozcan la provincia e interactúen con la “Cultura porteña”.

Seguramente años atrás cuando Bony dormía en el cuarto principal de un Castillo y miraba de reojo los frescos de Alberto y Victoria, jamás se hubiera imaginado toda esta historia que fue y es real porque en todas sus obras piqueteros o alfombras rojas con tierra se perciben, aunque sea a lo lejos. “Es que nunca preveo, las cosas se dieron así, sin planear, surgió”.

Página web/más info :: http://www.bonybullrich.com.ar/
* Especial para Universo Ágora A.C.

Ollas, sartenes y calderos. Cuba



Por Marcos Brugiati
Para Cañasanta

Cuando tenía 10 la mejor academia de Artes Plásticas de Cuba le propuso profesionalizarlo, pero su madre lo impidió. En su primer año de Facultad Joel Jovert vio sus obras y le ofreció exponer en la mejor galería de la ciudad. Hoy vive en Praga y es famoso por pintar ollas, sartenes y calderos como símbolo del hambre cubano.

Vivió en Cuba donde nació hace 31 años. Se llama Renier Rodriguez Mendez y se crió en el taller de su padre entre pinturas, barro y cerámicas.

Une el realismo con ideas surrealistas o atmosferas raras. Su trabajo por capas y al óleo tiene una historia y no es casualidad que entre sus paisajes aparezcan recipientes típicos cubanos como símbolo de las carencias alimenticias, o para engrandecer la representación del problema económico en Cuba.

“Pinto los calderos cubanos primero porque son únicos. Segundo porque en Cuba hay carencias alimenticias, hambre. Solo que no digo esto directamente a un crítico, porque comienzan a utilizar las lecturas de mi obra por caminos más políticos y menos artísticos y ese no es mi objetivo”

Sus pinturas son verdaderas obras de arte, utiliza diferentes soportes: Telas, lienzos, linos. Su trabajo graso sobre magro, -por capas, casi siempre más de dos- entremezcla paisajes, ollas, palmeras y a Cuba. “uso los calderos también porque quiero utilizar otro símbolo que no sea tan comercial o gastado como la Palma Real Cubana. Quiero mostrar que en mi país se está aferrado y se lucha contra lo increíble”.

Vivió parte de su vida en Morón, un Municipio al norte de la provincia de Ciego de Ávila, Cuba. Se crió viendo a Rafael Rodríguez Rosales -su papá- trabajando con cerámica, pinturas y esculturas de madera.
“Cuando pequeñito mi papá ponía una bola de barro en mis manos para que yo no le molestara mientras trabajaba. Al final de cada día él terminaba su jornada formando una figura con mi bolita de barro la cual me dejaba como tarea, pues yo debía reproducirlo al día siguiente. Realizaba peces de cerámica y otras cosas que luego mi papá cocía”

Cuando Renier tenía 10, Lorenzo Linares Duque -director de la Academia de Artes Plásticas Vicentina de la Torre, ubicada en la ciudad de Camagüey- vio los peces de cerámica y le ofreció estudiar en su academia. “No fui porque mi mamá me lo impidió, yo sí quería pero con 10 años no era mayor de edad y tenía que hacer lo que ella lógicamente quería”

Todos los días quería ser pintor. Pintaba camisetas, garabatos o jugaba al béisbol, y rellenaba de color los comics que le traía su papá.

Ingresó a la universidad ISP José Martí. En su primer año de facultad con dos cuadros en mano tocó la puerta de Joel Jovert -uno de los artistas más famosos de Camagüey- “no sé si le gustó mi obra realmente, pero me ofreció exponer en mi primer año de carrera en la mejor Galería de la ciudad, –La Oveja Negra- allí expuse los dos cuadros que llevé a su casa y otros ocho. Obras de temática surrealista-abstracta”. Disconforme con sus estudios prácticos, abandonó la Universidad en el tercer año, para estudiar “arte” con el prestigioso artista René de la Torre Aguilar, “allí aprendí a madurar el oficio, también visité el taller de Lorenzo, artista que me ofreció a los 10 estudiar en su Academia”

Expuso desde el ’99 en las importantes galerías de Cuba, también en una muestra colectiva en Austria. Después de estudiar dos años con sus maestros, -graduados en Kiev, Ucrania- regresó a su ciudad natal y a los 27 presentó su CV a UNEAC, - Unión Nacional de escritores y Artistas de cuba- lo aceptaron y se convirtió en uno de los miembros más jóvenes del país con posibilidad de exponer sus obras en el exterior. En noviembre del 2007 sus obras llegaron a Valencia, “allí me enamoré de una chica de Republica Checa, me casé y me trasladé a Praga donde vivo y donde estoy preparando una muestra para Julio”

“Siento atracción sobre los pintores hiperrealistas pero con el mucho cuidado de no caer en la simple representación sin discurso”.-
Más info/ obras del artista ::: Renier Rodriguez

Niños, orgasmo y el Principito




Por Marcos Brugiati
Para Cañasanta

Estudió Publicidad, trabajó en El Cielo de Agulla Y Bacetti y desde chico amó el arte. Un día renunció a todo y se fue a vivir a Italia porque Fábrica -el centro de investigación y desarrollo del grupo italiano Benetton- le ofreció desarrollar allí sus proyectos artísticos.

Se llama Diego Beyró, nació hace 25 años en Argentina y cumplió a los 22 el sueño de todo artista: ir a Italia todo pago a trabajar para Fábrica -un lugar ubicado en Treviso donde se encuentran jóvenes talentos de todo el mundo para generar proyectos y nuevas orientaciones- y desarrollar allí libre el arte plástico sin ataduras.

Junto con su gato Siemens en un departamento a media hora de Venecia surgió su primera serie, Expresiones: Retrató el grito de la niñez, un grito de dolor y furia, -utilizó fotos de todos sus sobrinos- cuando se dio cuenta las imágenes se habían acabado y entonces decidió retratar en sábanas, el grito de placer, del orgasmo total, pero de jóvenes adolecentes.

“Es el grito que no grité de niño. Creo que nadie me vio gritar, explotar, porque nunca lo hice. Así que lo haré a través de ellos. Pinté más de cuatro sobrinos, y luego retraté el orgasmo en sábanas, ese grito de placer, el clímax de la vida de los jóvenes”. El tamaño de cada trabajo mide más de 3 metros de alto por 1 metro y medio. Utilizó para los retratos de los niños, acrílico sobre papel, y óleo sobre sábana para los jóvenes orgásmicos. Más adelante creó Make up, una serie que relata las diferentes miradas de Victoria, su ex novia. Se perciben gestos, silencios y sobre todo su maquillaje. Utiliza colores primarios y sus complementarios, acrílico sobre papel.
Necesita pintar para él y para todos, de chico no pudo gritar lo que hoy gritan sus monaguillos, y eso lo libera.
Expuso por primera vez en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Milán y luego en Arte Ba en Buenos Aires, después en España, Líbano, Portugal, EE.UU. Un libro de arte erótico –Grafuck- publicó sus sábanas.
A los 18 estudió cuatro meses Bellas Artes en el IUNA, “sentía que iba a estar 8 años en esa facultad, que no podría trabajar, ni hacer nada, pensaba que podría ir a un taller y aprendería lo que me interesaba. Quizá sentía mucha presión y miedo al fracaso. Entonces me metí en publicidad”. Estudió y trabajó en publicidad pero sentía una necesidad artística más grande y eso lo frustraba.
Diego es el más chico de seis hermanos, sus padres viven en San Isidro. “El abuelo de mi abuela tiene obra en el Prado. Mi hermano Sebastián es artista, como mis tías Mariú y Cristina”. Su preferida, su abuela de 84 años, artista surrealista, “ella siempre está aprendiendo y me enseña todo el tiempo. Cuando era chico me llevaba a pasear al zoo y al jardín”.
Fan de Miguel Ángel, Helnwein y el Principito. Coleccionó el libro en más de 15 idiomas, según el país y la gente que iba conociendo: en Español, Italiano, Holandés, Alemán, Árabe, Francés, Etc.”Me genera una infinita ternura. Me siento muy identificado con él. Creo ser un pequeño príncipe, así me comporto. La historia es atemporal, aunque resulte cliché decirlo, así es”.
“A los 19 un psicólogo me dijo que necesitaba hacer un tratamiento en la CPA porque estaba perdido, confundido, había una traba que no me dejaba avanzar con claridad. Si bien no era un alcohólico, y lejos estaba de eso, simplemente me estaba trabando. Y de eso se trababa el tratamiento, de poder ser libre. No veía a mis amigos y por seguridad nadie podía darme plata. Salí a los 20 como un guerrero. Reviví todo y cada uno de mis traumas y conflictos, los caminé. Revolví todo mi pasado, todas mis cuestiones. Los atravesé y los acepté. Eso me dio mucha seguridad”.
Hoy está de vuelta en Argentina, después de haber trabajado en Italia, y exhibido sus obras en las importantes galerías de allí y de acá. Espera mudarse pronto para encontrar su espacio y su clima, “No me preocupa qué será de mi nueva obra. No tengo mucha idea, pero la tendré cuando esté tranquilo, en mi lugar”.
Algunas de sus obras se pueden comprar en Galería Masottatorres. México 459, San Telmo, ó

visitar su página web: http://www.diegobeyro.com/ .
“Mi sueño es comprar un castillo para vivir y hacer comida para mis amigos”.

La identidad fue mi lbertad



Leonardo Fosatti Ortega fue el verdadero nombre que adoptó el 11 de Agosto de 2005 un muchacho que se presentó en Abuelas para indagar sobre su identidad, después de vivir 28 años en La Plata con otra familia.

Sus padres Inés Ortega y Rubén Fosatti fueron secuestrados a principios del ´76 en la Comisaría 5ta de La Plata. Ella tenía 16 años y estaba en la secundaria, trabajaba como obrera textil y militaba con la UES. Él de 22, estudiaba el Profesorado de Historia en la Universidad, trabajaba como obrero metalúrgico y también militaba.

Leonardo nació supuestamente el 12 ó el 19 de Marzo del ´76 en una celda de la Comisaría 5ta, donde previamente su madre secuestrada comenzó el trabajo de parto atada de manos y acostada sobre la mesa de una cocina en un evidente y oscuro Centro Clandestino de Detención. El bebé estuvo uno o dos días en la celda con su madre cuando se lo llevaron con la excusa de mostrárselo al “Coronel”. Ella no lo volvió a ver.

El bebé ya tenía 10 semanas de vida y estaba en la casa de una Partera. El 20 de Marzo lo adoptaron. “Mi padre cuando me adoptó tenía 47, ella 39. La Partera les contó que nací allí, que mi mamá biológica era de Córdoba y que no quería a su hijo, que se lo lleven. Ellos no sabían nada, no me apropiaron, me bautizaron y me dieron su apellido”. La partera murió años después y su casa desapareció. Leonardo pensó por más de 20 años que lo habían abandonado.

Vivió parte de su vida en La Plata con su hermana también adoptada pero en el ’72. De chico tenía dudas y no se veía parecido a sus padres. Soñaba con ser corredor de autos.
Esperó 28 años y se acercó a la Filial de Abuelas para averiguar su verdadera identidad. “Mis dudas venían desde la infancia, por cuestiones palpables, no me veía parecido, no tenía fotos del embarazo de mi madre. Tenía la certeza que era adoptado por indicios comunes, pero no quería saber sobre mi origen porque pensaba que mi familia biológica me había abandonado, por eso no salí a buscarlos”. Luego el Banco Nacional Genético confirmó que era hijo de Inés Ortega y Rubén Fosatti. Tardó más de cuatro meses en asumir y corroborar su historia personal, la de sus familiares, su verdadera identidad.

Un día sus abuelos maternos recibieron la llamada de Abuelas y conocieron a su nieto desaparecido después de muchos años de búsqueda. Sus abuelos paternos ya habían muerto por una enfermedad causada por la pérdida y el secuestro de su hijo Raúl.

“Y por fin conocí a mi familia. Mi abuela vive en La Plata. Mi abuelo en Santa Fe y lo veo seguido como a mis primos de Venezuela. Conocí a los amigos de mis viejos, su familia. Me sentí identificado con ellos. Fue una sensación de identidad que surge de manera natural”

De a poco se familiarizó con su historia antes sepultada. Los compañeros y amigos de su padre del Colegio Nacional de La plata llamaban a Raúl "La Chacha" Fosatti. Conoció lugares, vecinos, amigos, y muchos recuerdos que abraza.

“Dentro de una tragedia tuve la suerte de ser criado con una familia que me brindó mucho amor. Los veo siempre y tengo muy buena relación”.

Hoy Tiene 32, y su hijo 12. Viven en La plata. Ayuda a las Abuelas en una de las sedes en Virrey Cevallos. Trabaja en Turismo y estudió actuación 4 años con Roxana Randón en Pasaje Carabelas.

¿Le contaste a tu hijo sobre tu historia?

Todo cambió en mi y eso iba a afectar a mi hijo por eso se lo conté y cambiamos de apellido. Le conté que yo era adoptado y que salí a buscar la verdad. En ese momento él tenía 8 años. Hoy sabe la historia de sus abuelos, y de la familia.

¿La verdad, es libertad?

¡Es cien por ciento así!. Conocer toda la verdad, más allá de lo dura que pueda ser me generó una sensación de alivio y de libertad. Encontré esa verdad que me hizo libre.

¿Qué consejo les darías a los chicos que dudan sobre su identidad?

Que se acerquen a Abuelas porque se maneja de la mejor forma, con gente profesional, con respeto. Todo se trata con mucha intimidad y no te obligan a nada.

¿Qué pensás sobre Inés y Raúl, tus verdaderos padres?

Mis viejos sabían lo que pasaba en el país, pero no se exiliaron, eligieron quedarse y luchar, y eso los hizo libres.

Sus padres siguen desaparecidos…

Si naciste entre 1975 y 1980 y tenés dudas sobre tu identidad: acercate a Virrey Cevallos 592 PB 1 (011) 4384-0983 o
Consultá Site http://www.abuelas.org.ar/

* Especial para Universo Ágora A.C.

Protesta y transgresión. Street Art



Por Marcos Brugiati
Para Universo Ágora

Lo vemos todos los días en la calle. Frente a la Casa Rosada, en el subte o en los trenes. Quizás la rutina o los uniformes de la ciudad esconden un poco este fenómeno colectivo. Transgresor y espontáneo. Casi veloz el movimiento que eligieron muchos jóvenes por una necesidad de protesta. Una forma de denuncia política, social, y cultural.

Algunos lo llaman Arte callejero. Otros, vandalismo de vagos y destructores. Lo cierto es que está impuesto desde los ’60 y a través del tiempo esta forma de expresión se ha multiplicado. El espacio de manifestación, la calle. Los soportes, Las paredes de la ciudad. Sus dibujos, frases y firmas se encuentra al aire libre, cerca deCongreso, en Puerto Madero, La Plata y en tu barrio. Las pintadas están visibles por todos: el oficinista, el vendedor ambulante y por Cristina, Macri y la Policía.

La mayoría utiliza aerosol, otros pinceles. Recurren al esténcil o al graffiti. Parece que su condición es pintar lo más grande y vistoso que se pueda. Los colores que utilizan son llamativos y vivos -rojo, amarillo, azul-. Estas imágenes acompañadas por frases y palabras en código despiertan el interés del espectador urbano por su tamaño y color. Algunas son verdaderas obras de arte.

“Es la única forma de expresar lo que siento. Espero que así me escuchen los de arriba que no hacen nada y nos dejan morir de hambre”.

Emanuel m, es el sello que utiliza después de escribir en la ciudad porteña. Tiene 22 años, vive en La Matanza, estudia Psicología y es fan del hip-hop. Utiliza el Arte Callejero como denuncia y protesta.

“Tengo más de 51 sprays de todos los colores. Me gusta mucho dibujar y mezclar el dibujo con frases de doble sentido, otras muy explícitas como, ¡no nos roben más el pan de todos los días!”. Su mamá tiene miedo, su papá también pero lo apoya y le indica algunos sitios abandonados. Su primera pintada fue a los 15 en un vagón de tren. “Era la 1 de la mañana y estaba con tres amigos. Pintamos el vagón abandonado de un tren en Escalada. Escribimos nuestros nombres graffiteros y mi amigo dibujó una mujer llena de sangre sosteniendo el símbolo Nazi”. A los 17 su papá pagó a un policía 200 pesos para sacarlo de la cárcel tras ser detenido por pintar cerca de la Casa Rosada.

“Sé que hay algunos lugares que te enseñan sobre Arte Callejero pero nunca tuve el tiempo para anotarme. Leí mucho sobre el tema y considero a esto arte porque tengo conciencia del uso de los colores, y además puedo sacar todo lo que siento para afuera. En esto se gasta mucho dinero y esfuerzo”. Un día la vecina lo agarró de los pelos por pintar el frente de su casa.

“Mi obra es anónima, como la de muchos otros artistas que no develan su identidad. No hace falta poner mi nombre verdadero, lo que está a la vista lo pensamos todos y es la realidad de como vivimos, hay mucha violencia, hambre, y desocupación. Y el gobierno nos roba”.

Todo empezó con Taki 183 la firma de Demetrius, un joven griego que trabajaba como mensajero en Nueva York en los ‘60. Cuando repartía sus cartas y paquetes pintaba su firma por todos lados. Esta huella fue la copia de miles Newyorkers influenciados por el rap y el hip-hop. Sus objetivos: firmar en la mayor cantidad de lugares para garantizar su fama y status según el grado de peligrosidad del sitio pintado. Ya en el ’68 en Francia se realizaban estas pintadas pero no como simples firmas, sino como manifestación de muchos jóvenes en contra de la velocidad de la Telecomunicación y el Capitalismo. Juntos con aerosol en mano firmaban las paredes: “¡viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!”, “El arte ha muerto. Liberemos nuestra vida cotidiana”, “En otros tiempos, sólo teníamos adormideras. Hoy las calles”. En Argentina se transcribió “Tucumán Arde” por toda la ciudad para generar conciencia por los despidos a trabajadores y por la prensa oficialista producida por el Gobierno Militar. Más adelante con la vuelta de la democracia aparecían en Plaza de Mayo siluetas pintadas de los detenidos-desaparecidos.

A lo largo del tiempo pasaron de ser graffitis chatos, a imágenes voluptuosas de colores espectaculares y vistosos; siempre la función fue y es la misma: Protesta y denuncia por la disconformidad de la injustica.

¿Si harían un graffiti en la fachada de tu casa recién pintada, cómo reaccionarías?

La verdad es que cuando era chico no era consciente de eso, pero hoy lo pienso dos veces y trato de pintar en lugares abandonados. Algunos colegas preguntan antes de hacerlo, pero nadie le dijo que sí, nunca.

¿Por qué no develar tu identidad, a qué le tenés miedo?

A que me lleven preso. Mi papá tuvo que sobornar a un policía bonaerense cuando me agarraron cerca de la Casa Rosada. Además no lo hago para ser conocido, sino para sacar de adentro lo que siento. El país está para atrás y todos lo sabemos, nos pagan dos pesos y aumentan las cosas el triple. Es imposible vivir así.

Vandalismo de vagos y destructores opinan otros. José Carlos escribe en una página -Denuncia Social- en contra de las pintadas. Opina entre otras cosas, lo siguiente:

“Me llamo José Carlos y escribo estas líneas porque ya no me puedo callar ante la aberración que a diario observo por las calles de mi ciudad y del resto de España. Con rotuladores o sprays ensucian deliberadamente la arquitectura de nuestras calles y el mobiliario urbano que pagamos todos con nuestros impuestos. No es ningún arte, es simplemente un desorden mental que padecen algunos emulando las antiguas costumbres tribales o la territorialidad que exhíben los perros pero con mucho peor gusto”. http://www.denuncia-social.com/anti-graffitis/

En algunas partes del mundo autoridades gastaron más de $300.000 en la limpieza de fachadas, parques y transportes. La pena al graffitero es similar a la del robo simple. Algunos especialistas confirman que cuando se pinta, el vapor de las latas entra en los pulmones a través de la nariz y la boca y esas toxinas de la pintura son absorbidas por la piel, lo que podría generar infecciones. Muy pocos utilizan máscaras para cubrir su rostro.

¿Qué es lo que te impulsa salir a pintar, la rabia, la impotencia?

La rabia, la impotencia. Lo único que tengo es pintar en las paredes. Me da bronca que Cristina halla negociado por el inútil tren bala, que viaje por todo el mundo en busca de beneficios K, cuando tendría que haber hablado por cadena nacional del hambre, la inseguridad, y sobre todo de la Policía y sus trabajos oscuros como uno de los últimos: Los Pomar.

* Especial para Universo Ágora A.C.

AMIA en fotos. Mis recuerdos


Por Marcos Brugiati



Fotografió a familiares de las 85 personas asesinadas en AMIA. Las imágenes se dividen en un retrato de cada pariente y junto a ello, un objeto que poseía la victima el día del atentado o algún tesoro que fue representativo en vida.


Con estas imágenes el fotógrafo Santiago Porter presentó "La ausencia", un libro de fotografías, que capta con miradas y objetos, la tristeza y el dolor del atentado en 1994.

"Rosa es la mamá de Sebastián Barreiros. Cuando explotó la bomba, minutos antes de las diez de la mañana del 18 de julio del 94, Sebastián pasaba de la mano de su mamá por la puerta de la AMIA. Tenía cinco años y esta era su pelota de fútbol". Así cada relato debajo de las imágenes.
Sus fotos en blanco y negro sobre fondo blanco con formatos medio y grande, se concentran en las miradas, los gestos, texturas, y en los silencios de la "ausencia".

"El concepto de de este trabajo es representar la memoria de las victimas en sus objetos, y representar el reclamo de justicia otorgándole una cara visible y concreta de los familiares" explica Porter. Nació en Buenos Aires en el 71. Sus obras recorrieron las principales galerías porteñas y el exterior, y fue ganador de importantes premios y becas.

El escritor Marcelo Birmajer escribió un texto para este libro en el que dice, entre otras cosas:

"No todos somos capaces de hablar el idioma del dolor. Ni de entenderlo. La posibilidad de narrar, por medio de fotografías, el peso de la ausencia, la infinita tristeza, el implacable dolor, permite que el resto de la humanidad pueda comunicarse con los deudos, que son también las víctimas".

Una bomba estalló frente a la asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994 a las 9:53 Am. El edificio de la AMIA ubicado en Pasteur 633, -en el centro de la ciudad- contaba con servicios sociales, educativos, culturales y una gran biblioteca sobre cultura judía. Funcionaba también como el centro de documentación sobre judaísmo argentino, bolsa de trabajo, red escolar, entre otras cosas. A esa hora el lugar estaba colmado de gente y en la vereda frente al edificio también.

Destruyó por completo la construcción de 7 pisos. Fue un atentado que asesinó a 85 víctimas e hirió a más de 200. No hay culpables.

Yo no fui. Te lo juro


Por Marcos Brugiati
Capacitan en oficios a mujeres privadas de su libertad. Las ayudan dentro de los penales, y afuera, a enfrentar el proceso de inclusión social. Yo no fui es un proyecto artístico y social sin fines de lucro que brinda un espacio de contención a través de talleres de todo tipo, y da capacitación en oficios en las cárceles de mujeres en Ezeiza. Surgió en 2002 por un taller de poesía coordinado por María Medrano en la Unidad 31.

Allí colaboran diseñadores, fotógrafos, músicos, abogados y mujeres detenidas, mujeres que se encuentran en el período prelibertad y mujeres que ya gozan de su libertad. Todos juntos después de 7 años de lucha dieron forma y color al proyecto. Hoy ellas enfrentan sin miedo el proceso de inclusión y la marginación social.

Presentaron en el Centro Cultural Rojas una expo de fotografía realizada por las chicas del penal. El salón estaba cubierto de imágenes de ellas y sus compañeras, embarazadas o con panza, tatuadas. En cada imagen se exhibían miradas silenciosas entre rejas echando un vistazo hacia la calle. La habitación además, ambientada con frases como “la mujer no se hace a los golpes”, “yo no fui silenciada” y se escuchaba de fondo un video testimonial por las propias reclusas, “todo el tiempo nos necesitamos”, “por qué no nos pueden comprender”. Exhibían también una larga mesa con sus productos a la venta realizados en los talleres: cuadernos, diseño textil, pelotas de trapo, monederos, pastelitos, empanadas y café.

Yo no fui es el título del primer libro que lanzaron a la venta con poemas y escritos en el primer taller de poesía dentro de la cárcel. “Me acuerdo que no nos poníamos de acuerdo, era de noche y al otro día muy temprano teníamos que mandar el libro a la editorial. Una de las chicas gritó yo no fui, y nos encantó” explica María, quien coordina el taller de poesía y es uno de los pilares sólidos de la lucha por las mujeres por más de 7 años. “En los talleres vemos autores, leemos, corregimos sus textos. Al principio éramos 5, había chicas que no sabían leer ni escribir. Yo no fui capacita con diferentes talleres a las chicas detenidas y a las que salen. El objetivo es que tengan un oficio y se puedan defender cuando libres. No damos trabajo, las ayudamos adentro, y afuera, en el proceso de la libertad”. Todos los productos son confeccionados y comercializados por los participantes. Después de aprender un oficio, construyen una identidad de trabajo y amplían las posibilidades de generar su propio proyecto de vida fuera de la cárcel.

En la expo había más de 15 colaboradores, uno de ellos era Iwona quien estuvo presa hace unos meses y hoy, en libertad, forma parte del proyecto. Escribe poemas, trabaja en encuadernación, y cocina platos típicos de su país.
Iwona es de Polonia, tiene 38 años y estuvo 8 meses y medio en la unidad 31 en Ezeiza, por tráfico de drogas. Salió en libertad el 8 de Mayo del 2009.

En la cárcel estaba en la planta de madres embarazadas porque estaba por tener un hijo.

“Me dieron 3 años, y estuve 9 meses y medio, tenía 5 puntos de conducta. No hablaba castellano y no me podía comunicar con nadie. Aprendí casi sola el idioma por las noches con un libro que me prestó otra polaca”.

Tiene 4 hijos, 3 viven en Polonia y el cuarto, Karol, es el producto de una violación.

Tenía problemas de plata, estaba divorciada y desesperada por alimentar a sus tres hijos polacos. El trabajo de algunas personas es encontrar y persuadir a mujeres con problemas económicos para proponerles trabajos sucios. Iwona aceptó la propuesta: Esperar paquete de cocaína en España y transportarlo destino a Argentina. Se fue de Polonia a España con la “amiga” quien le hizo la oferta.

“Estábamos con mi amiga comiendo en un restaurant en España. Cuando tomé la bebida me empecé a marear, sentí que me habían puesto un narcótico. Me levanté y me fui sola al hotel. Cuando estaba caminando no sentía los pies porque me drogaron, alguien me agarró fuerte y me empezó a manosear. Me violaron”. Llorando, tardo varios minutos en contar uno de los hechos más horribles de su vida. Piensa que los culpables fueron los mismos que la contrataron para el negocio. Ellos las escuchaban por teléfono, las seguían, sabían todos sus movimientos.


“Me quería volver a mi casa, estaba desesperada. Pero ellos me advirtieron que si no terminaba el trabajo mataban a mis hijos y a todos allá en Polonia. Cuando viajé a Argentina con el paquete, me agarraron y me detuvieron”.

Cuando supo sobre su embarazo afirma que al principio odiaba a su hijo, quería morir o que fuera todo un sueño, hasta pensó en darlo en adopción. Hoy el hijo tiene 10 meses y está con ella. Al principio, en libertad, la pasó mal, hasta que una compañera le dio el número de María para pedirle ayuda. “María me dio casa, techo para mi hijo. Me enseñaron el oficio de encuadernación, y trabajo de ello. También cocino y colaboro en yo no fui”

Hoy está enamorada de Carlos, un recluso a quien conoció en uno de los talleres. Cada vez que habla de él le brillan los ojos. Sale en 6 meses, se ven los martes y jueves y en algunas salidas transitorias. Ella está esperando que sea libre. Planean vivir juntos, en una casa, lejos de la cárcel.

“No tenía nada y tenía todo. Cuando salí por primera vez de la cárcel me sentía más presa que antes porque no podía volver a mi país por la plata”. Trabaja duro todos los días para juntar dinero y poder viajar para ver a sus hijos o pagarles los boletos a Buenos Aires. Ellos viven con su ex cuñada en Polonia, y ven a su madre por webcam casi todos los días.

Yo no fui necesita ayuda económica para cubrir los gastos de traslado a madres con arresto domiciliario que viven en lugares muy diversos, para brindarles a las mamás que están con sus bebes en el penal, pañales, remedios, leche, comida, ya que viven allí 80 niños en muy malas condiciones y la ayuda del Estado es mínima, entre otras cosas, como telas para hacer ropa, espacios para vender sus productos, etc.

Otra de las formas de ayudar es comprando sus productos: cuadernos, ropa, fotografías. Es una obligación de todos colaborar de cualquier forma.

Más info: yo no fui

Autoras de obras fotográficas:: Ruth Cortez, Liliana Cabrera, Estela Chen, Rosa Pistillo, Renata De Campos, Samara Moreira Santana, Laura Pregerman, Gisele Durante, Rosa Bocanegra, María Angela Venialgo, Susana Jain, Isabel Paez, María Teresa Vidal.

El golpe a la identidad


Buscarita Roa es una de las Abuelas de Plaza de Mayo. Hoy nos cuenta la historia de su vida. La búsqueda inalcanzable. Esa verdad latente que esfuma la mentira del golpe a la identidad.
Es madre de José Poblete, desaparecido junto con su pareja Gertrudis Hlaczik y su hija Claudia. Víctimas de la dictadura de Jorge Rafael Videla en el ‘76.

Recuperó a su nieta Claudia hace 9 años después de ser apropiada ilegalmente por 22.
La abuela tiene 70 y es Chilena, a los cuatro años quedó huérfana y no sabe el significado de su nombre. Se mudó a la Argentina poco antes de la Dictadura. Hace más de 30 años que busca a uno de sus siete hijos, José.

Cuando él tenía 14 aparentaba ser un adulto que defendía los derechos humanos. Eufórico, entusiasta y fan del Che Guevara, parecía llevarse el mundo por delante. A los 16 tuvo un accidente cuando viajaba en tren con un amigo y perdió sus piernas.
“Cuando me dieron la noticia estuve 24 hs. con amnesia, no lo podía entender. Después de recobrar la memoria fui al hospital. Mi hijo sentía mucho las carencias de los enfermos y luchó por la ley para los discapacitados”.

Se ríe cuando certifica que José es un seductor, quien miraba de reojo a las enfermeras cuando ya aceptaba su condición física y planeaba luchar por esos derechos que ahora los deseaba en carne propia. No pasó mucho tiempo cuando logró junto con la Unión Nacional de Discapacitados una de las redes más importantes de América Latina y el mundo, ahora muchas empresas tienen que acceder el 5% de plazas laborales a los discapacitados.

A los 17 años vino a la Argentina en busca de piernas ortopédicas. “Cuando se fue en silla de ruedas nos decía a todos que iba a volver a Chile caminando, y así fue, llegó un tiempo después, bajó del taxi y dijo, ¡aquí estoy!”

José decidió irse a vivir a Argentina dónde estudiaría Psicología. Formaba parte como dirigente social, y defendía los derechos, unido a montoneros. Cuando conoció a Gertrudis quien era voluntaria del centro donde asistía se enamoraron y tuvieron a Claudia.

Un día a los 23 años desapareció, junto con Gertrudis de 21 y su hija de ocho meses. Su casa quedó vacía, sin explicaciones, ni pistas. Su madre vivía a dos cuadras y recuerda hoy la escenografía del desastre causada por “los otros”.

“La gente sabía lo que pasaba, pero muchos miraban a un costado. Me decían, a mí no me pasa, les pasa a ustedes porque son comunistas, guerrilleras”. En el ´77 Buscarita y muchas madres y abuelas uniformadas con su pañuelo en alto se juntaron en Plaza de Mayo en busca de respuestas. Unidas enfrentaban sin miedo a los dictadores. La plaza de Mayo era la cita obligada para buscar dos generaciones: la de sus hijos y sus nietos.

“La plaza de mayo es emblemática. Allí luchamos sin palos, ni piedras, allí se viven las alegrías y las tristezas, las huelgas y los reclamos. Allí viví gran parte de mi vida”.

Pasaron los años y parte de la iglesia hizo oídos sordos, como la prensa oficialista. Buscar y buscar por todos lados, donde sea. Vestidas de mucamas o vendiendo libros.

Claudia, la nieta de Buscarita, hija de Pepe –así llamaba a José su madre- tenía ocho meses cuando la hurtaron. Le cambiaron su nombre y su fecha de nacimiento después de recogerla de los centros de detención. La criaron sus apropiadores el Coronel Zeferino Landa y Mercedes Beatriz Moreira, por 22 años. En 2000 se concretó juicio en contra de sus padres adoptivos tras recibir una denuncia hacia ellos. Como apropiadores tuvieron una condena de algunos años que no cumplieron.

Hoy se reencontró con su abuela, 24 primos, tíos y sobrinos. Sabe todas las historias de sus padres biológicos.

“Durante 5 años hablábamos como desconocidas, cuando pasó el tiempo nos abrazamos y lloramos. Claudia se parece a su papá. Yo la mimo, le preparo comida, y ella me visita con su hija Guadalupe. Está orgullosa de su verdadera familia y de su lucha. De sus apropiadores no hablamos”

¿Qué le dirías a tu hijo?

“¡Que lo amo, que lo amo!, que lo que hizo no se olvida. Es un gran luchador. Quizá lo sienta en el alma, pero está bien lo que hizo, luchó por todos”. Relata su madre con lágrimas en sus ojos, mirando hacia los costados o al cielo, buscando entre sus recuerdos los que jamás podrán arrebatar.

Mis bosquejos. Yo




Por Marcos Brugiati
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Es un artista que utiliza su cuerpo como sujeto y objeto de todas sus obras. Se lo ve desnudo, con sus otros yo, narrando el arquetipo histórico masculino. Se llama Zachary Logan, es canadiense y tiene 29 años. Vive en la ciudad de Saskatoon, Canadá.

Sus grandes formatos exhibidos en importantes galerías de Europa hablan sobre la forma y la identidad contemporánea, combinadas con narraciones que retraen al hombre fanfarrón, al heroísmo y a la valentía masculina y su narcisismo; como en las pinturas históricas.

Amalgama los estilos neo-clásico, del Barroco y el Renacimiento. Sin dejar atónito al actual.
Su sueño era ser artista. Obtuvo hace un año el Máster en Bellas Artes en la Universidad Saskatchewan, Canadá.

En sus comienzos utilizaba imágenes de aquellos hombres del género histórico, pero "sentía que esas imágenes no tenían uno conexión personal conmigo, lo cual me molestaba un poco. Entonces enfoqué mi cuerpo y quise crear un dialogo con él mismo para ver como los cuerpos masculinos son diseminados a lo largo de la historia".

Cada obra representa situaciones tradicionales acopladas con las marcas comerciales de la actualidad. Sus escenarios, los de la vida cotidiana donde él aparece con sus otros, en lugares comunes, mostrándose de todas formas: en jeans, con relojes, gafas, y una lanza o flechas atravesando su cuerpo.

"Generalmente uso un formato grande tanto para la pintura como para el dibujo. Manejo una paleta monocromática y en cada imagen utilizo un solo color y sus diferentes sombreados". Su trazo no titubea a la hora de enfrentarse al cuerpo humano. Sus líneas y el sutil color hacen de sus obras, fotos, literalmente. Abarca el grafito en el dibujo y el color en la pintura.

"Tuve una niñez hermosa, recuerdo siempre que estaba dibujando y pintando, y recibiendo el apoyo constante de mi familia para hacer todo esto".

Participará en un muestra grupal en Berlín y en Barcelona presentará algunas de sus trabajos en el mes de agosto. "Estoy trabajando en varios proyectos, pero la obra que me está llevando más tiempo es una pintura de 11x18 pies, que será exhibida en enero, en Nueva York".

"Pinto y dibujo para reflejarme a mi mismo de un modo realista"-

Site/artista :: Zachary Logan

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